La pedagogía de la coherencia:
7 pasos para alcanzarla

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La pedagogía de la coherencia: 7 pasos para alcanzarla

Sonia Rodríguez • Presidenta de ASIRE Educación Feb 19, 2019 Compartir

Estamos ante un periodo de revolución educativa, ante una etapa de nuevas metodologías, aunque a veces no sean tan nuevas y tengan su fundamentación en corrientes psicológicas o pedagógicas de hace 100 o 200 años. Un periodo en el que los avances neurocientíficos nos explican cómo reacciona nuestro cerebro a los aprendizajes, aunque muchas veces los que trabajamos en las aulas ya sabíamos del poder del movimiento, las emociones o el juego, y lo sabíamos no por neurociencia sino por coherencia y experiencia.

Ser coherentes es hacer más que decir, comenzar por lo esencial y lo importante, no caer en la trampa de confundir educación con marketing y no creer que nuestras clases son mejores porque la última foto de gamificación tuvo más “likes” o, por el contrario, pensar que aquello que llevamos haciendo veinte años es mejor únicamente por que lleva veinte años instalado en nuestro centro.

La pedagogía de la coherencia será la clave para desarrollar criterios óptimos en la selección de metodologías e incluso debería de serlo para la confección y publicación de leyes educativas.

Participar de la pedagogía de la coherencia necesita implicación y  tener en cuenta cuestiones básicas y fundamentales:

1. Lo importante son los niños

lo importante son los niños

Aunque parezca algo obvio, en realidad es la fundamentación del cambio educativo, el foco no debe estar en los contenidos sino en los niños. Los objetivos de las clases son suyos, los espacios deben estar preparados para ellos, los profesionales que trabajen con ellos estarán formados para desarrollar sus potencialidades.Una necesidad urgente en educación es la de ser conscientes de que la infancia es el presente y el futuro, esta es la clave para generar un nuevo paradigma educativo.


Prioricemos el bienestar emocional, físico y psicológico del niño a objetivos y contenidos y por supuesto, supeditemos las metodologías al niño y no el niño al método.

2. Las familias son parte de la comunidad educativa

El distanciamiento, que por diferentes razones, existe con las familias no ayuda a alimentar un sistema educativo sano, ni favorece la educación de nuestros hijos y alumnos, esta lucha, nos lleva al caos educativo y por tanto al caos social. Trabajemos juntos para crear una educación basada en la pedagogía de la coherencia, para crear un sistema educativo desde el sentido común con el apoyo de  profesionales y  familias, al fin y al cabo el objetivo es común.

3. Considera la Empatía y la Sensibilidad como clave en tú profesión

La sensibilidad educativa y la empatía con las familias y con los alumnos no significa sobreproteger ni debilitar la educación, no significa que exista un nivel educativo bajo o facilitar en exceso los aprendizajes, significa que estamos enseñando con el ejemplo a dar prioridad a lo importante, a lo que es verdaderamente valioso de aprender porque somos MAESTROS, no somos “aplicadores” de libros de texto, no somos “leedores” de contenidos vacios, somos creadores de sociedades, de comportamientos, moldeadores de emociones y aprendizajes.

Creamos las experiencias que  marcarán el futuro de la infancia, hagámoslo priorizando el bienestar infantil y para ello es importante contar con su familia, explicar a los padres y madres que es lo que estamos enseñando, la fundamentación de nuestra metodología de aula y contar con su apoyo incondicional como comunidad educativa que somos.

4. Se coherente con lo que decidas hacer en tu vida: la verdadera vocación implica pasión

La educación ya no es una cuestión sólo curricular, creo que nunca lo fue. Un verdadero docente despierta la pasión por su asignatura porque ama aquello que explica, porque está deseando preparar nuevas formas de que sus alumnos experimenten el aprendizaje y porque disfruta en clase y esto hace que sus alumnos también lo hagan. Podemos hablar de cualquier etapa educativa, en todas ellas encontramos profesores y maestros que viven la educación con la consciencia de saber que cambiarán para siempre la vida de sus alumnos, ellos saben la importancia de nuestro trabajo diario, la importancia de la  implicación, de la necesidad de trabajar con las familias y de la profesionalización docente.

Por eso es importante que las nuevas generaciones de docentes, sepan que no es una profesión sencilla, que es exigente en cuanto a la necesidad de formación continua y que tendrán el deber de priorizar las necesidades de sus alumnos a las suyas, de atender adecuadamente a toda la diversidad del aula con recursos o sin ellos, de coordinarse con compañeros y familias, de guiar en los aprendizajes utilizando recursos propios y ajenos, de cumplir los objetivos de la administración y del centro.

5. Aprende cada día y disfruta de lo que aprendas: el verdadero docente, nunca deja de aprender

Los docentes somos curiosos por naturaleza, existe un impulso irrefrenable a la formación, nos apuntamos sin descanso a formaciones, cursos y talleres porque nuestra pasión es el aprendizaje, prueba de ello es el teamingday.es al que asistimos cerca de 500 personas y más de la mitad son docentes. Esta pasión por aprender hace que queramos transmitir y compartir para que otros aprendan, porque nos parece lo más maravilloso que podemos hacer por alguien. La coherencia nos dice que debemos perfeccionar nuestra docencia para mejorar en nuestra misión.

Nuestros alumnos nos enseñan a diario a comprender y valorar el mundo desde diferentes perspectivas y son una fuente inagotable de aprendizaje de la que no debemos desaprovechar ningún mensaje. La sabiduría infantil, la vitalidad adolescente o la retroalimentación de los mayores nos hacen crecer como profesionales

6. Los métodos son sólo métodos. Se pueden y deben adaptar

Las metodologías educativas, nuevas o viejas, renovadas o no deben responder al sentimiento de lo que quiere hacer el maestro en su clase y adaptarse a sus objetivos y a las características de su alumnado. Compartir experiencias de cómo lo hacen otros compañeros en sus centros y buscar información y formación para mejorar nuestro día a día es fundamental. No olvidemos que nadie llegó a la docencia sabiendo de todo y que cada año debemos perfeccionar aquello que sabemos que no ha funcionado.

La autocrítica y la autoevaluación son fundamentales en nuestro trabajo. La acomodación y el miedo a salir de la zona de confort son muy peligrosos en educación.

7. Lo que haces no es importante es Fundamental

El reconocimiento profesional mejora la docencia. La labor educativa debe ser reconocida socialmente, primero por nosotros mismos, por los docentes de todas las etapas educativas. Porque no es más importante el profesor de matemáticas de secundaria que la maestra  de educación infantil, simplemente necesitan diferentes conocimientos referentes a su etapa.

El desprestigio que los profesionales de la educación han sufrido en los últimos años y los recortes educativos han paralizado oposiciones y proyectos, han dejado un pacto educativo anclado en el pasado y la educación a merced del partido político gobernante. La educación no es política, no puede constituir un arma ideológica o económica. Los docentes no somos importantes somos Fundamentales.

Autora

Sonia Rodríguez

Sonia Rodríguez

Presidenta de ASIRE Educación.
Profesora del Departamento de Ciencias de la Educación. Universidad de Burgos.
Coordinadora de Teaming Day!